La temporada 2016 no terminó demasiado bien. Mientras me preparaba para el Ironman de Arizona en noviembre me fui al suelo llegando a casa tras un entreno de bici. Un carril de bici mojado, con hojas y algo de barro, sin darme cuenta me vi en el suelo pegando con toda la espalda baja, a poca velocidad pero un golpe seco muy fuerte. El golpe en la espalda me provocó un edema óseo que me diagnosticaron mediante una resonancia gracias al rápido apoyo de los servicios médicos de BAT Basque Team e IMQ. El dolor que me producía el edema me impedía realizar casi cualquier tipo de entrenamiento. Así tuve que dar por finalizada la temporada, tratarme la lesión para recuperar lo antes posible y empezar a hacer planes para el 2017. Además del reposo el tratamiento a base de hipertermia en Essential aceleró mucho el proceso de recuperación y en un mes el dolor ya remitió y me volví a encontrar en condiciones de retomar los entrenamientos. La oportunidad de cerrar el año en Arizona lógicamente ya pasó y era el momento de empezar con una nueva temporada y una nueva planificación.

Pasamos el fin de año en Fuerteventura, en las instalaciones de Oasis Papagayo. Llegamos toda la familia resfriados a estos últimos días del 2016, por lo que no le pudimos sacar todo el partido a lo que Oasis Papagayo ofrece a un triatleta, ni siquiera pudimos descubrir muchas rutas en bici por la zona norte de Fuerteventura, pero la impresión que nos llevamos como lugar de entrenamiento fue sin duda muy buena.

Ya a partir de año nuevo fuimos recuperando la salud poco a poco y tras volver a casa y realizar unas primeras semanas preparatorias, en la segunda parte de enero y primeras semanas de febrero ya he podido empezar a trabajar de forma mas seria y planificada en busca de los primeros objetivos del año.

En enero empecé con los primeros entrenamientos de intensidad (Z5 y Z4), continuado al mismo tiempo con el trabajo de fuerza, velocidad y acumulación que llevaba desarrollando desde diciembre. Y el trabajo de gimnasio 2 veces por semana, fortalecimiento general y prevención de lesiones en estas primeras sesiones. En febrero continúo la primera parte con este tipo de trabajo pero ahora empiezo con los primeros entrenamientos específicos de ritmo de Ironman y 70.3 ya que tengo a la vuelta de la esquina los primeros triatlones del año.

Empezaré a competir en el 70.3 de Buenos Aires el 12 de marzo. Una primera prueba donde quiero sumar algún punto de cara al ranking de Kona. Tres semanas más tarde el 2 de abril competiré en el Ironman de South Africa. Tras estar mirando el calendario de inicio de año creo que son las dos pruebas que mejor me pueden venir para ir encaminando la clasificación para Kona. Serán dos viajes largos y habrá que ver como me afectan estos viajes, sobre todo la vuelta desde Buenos Aires, pero la verdad es que no tenía muchas más opciones de competir y sumar los primeros puntos para el ranking. El Ironman de Sudáfrica es campeonato continental africano por lo que un buen puesto allí me puede dejar bien situado en el ranking para el resto de la temporada. Es una prueba en la que competí hace dos años y a pesar de que han cambiado los recorridos al menos el lugar me resultará familiar y eso siempre ayuda a la hora de plantear un Ironman. Respecto a Buenos Aires, es una prueba que me apetece mucho, sobre todo porque nunca he estado en Argentina y creo que la experiencia, al margen de lo deportivo, va a ser interesante y enriquecedora.

He introducido cambios importantes estos meses. Después de Kona buscando una solución a mis problemas de estómago en los Ironman contacté con varios especialistas en busca de ayuda. Finalmente decidí asesorarme por Paul Laursen, experto fisiólogo deportivo canadiense, que me está guiando en algunos cambios bastante drásticos en mi forma de alimentarme. Desde octubre he restringido la ingesta de hidratos de carbono en mi dieta diaria al mínimo. Siendo vegetariano está siendo un proceso difícil pero creo que lo estoy llevando bastante bien. ¿Cual es el objetivo? Forzar al metabolismo a trabajar al máximo “tirando de grasas” (por usar un lenguaje coloquial), de manera que el día de la competición tenga que aportar la mínima cantidad de hidratos de carbono posible y así evitar los problemas de estómago que llevo sufriendo en la maratón de los Ironman durante los últimos tres años.

Como todo cambio me plantea dudas, me ilusiona, me da miedo, me preocupa… pero hasta ahora los resultados entrenando están siendo bastante buenos y sorprendentes en muchas ocasiones, así que ya tengo ganas de ver como puedo rendir en competición, sobre todo en Ironman, y por ello tengo mucha ilusión puesta en el Ironman de Sudáfrica.

Hasta aquí lo que ha dado el final del 2016 y principio del 2017. Espero que hayáis empezado la temporada con buen pie.