Inesperado, en el último momento y por lesión de otro triatleta, pero finalmente tengo el pase para Kona. Como ya he comentado en RRSS no es la forma en la que me hubiese gustado clasificarme, entrar en Kona por lesión de otro compañero y amigo (compartí apartamento con Will en Kona en 2016) no es bonito, pero su plaza quedó vacante y yo era el primero en la “lista de espera”. Así que cambio de chip, que ya me estaba haciendo otros planes para octubre, y empezar a planificar el camino final a Kona.

Camino a Kona que ha sido complicado este año, el inicio de temporada fue malo, ni en el Ironman de Sudáfrica ni en el de Brasil conseguí obtener buenos puntos para el ranking. En Sudáfrica me tocó sufrir los problemas estomacales de siempre y en Brasil no tuve fuerzas para estar en carrera. En mi post anterior comenté los cambios que estaba introduciendo en mi dieta y entrenamientos pero esto no me funcionó, probé con una dieta muy baja en hidratos y alta en grasas que a mi personalmente no me fue bien. Ni me sentía bien ni tenía fuerzas cuando tenía que apretar en entrenamientos intensos y en competición. Así que después de Brasil volví a mi dieta habitual y reintroduje los hidratos de carbono en mi vida, retomé las riendas de mi planificación y entrenamientos y volví a la normalidad, con buenas sensaciones de nuevo afronté ilusionado el Ironman de Austria. Un segundo puesto en Klagenfurt me supo muy bien, por fin lograba hacer una maratón decente, sin problemas de principio a fin, pudiendo correr bien, con buenas sensaciones, un alivio después de muchos Ironman padeciendo y penando en la maratón.

Después de Austria me veía en condiciones de intentar la clasificación para Kona. Sin mucho margen de maniobra decidí apuntarme al Ironman de Niza. Quizás no fue la mejor decisión, llegue a Francia ya un poco fatigado y sin haber recuperado bien de Austria. En Niza además lo pasé mal por el calor que hubo, el estómago funcionó bien de nuevo (algo positivo), pero no anduve muy fino corriendo y con el cuarto puesto obtenido no sumaba los puntos necesarios para entrar en el corte de julio del ranking y ya me veía fuera de Kona.

A partir de ahí empecé a sacar la calculadora y aprendí mucho del funcionamiento del KPR (Kona Pro Ranking), que es el ranking de clasificación para el Ironman de Hawaii. Aún sin competir en nada tenía una ligera opción de conseguir una plaza y si competía en algo decentemente aumentaba mis opciones de estar en Hawaii. Sin muchas ganas y lejos de mi mejor estado de forma a última hora decidí viajar a Dublin para competir en el 70.3 y tratar de arañar algún punto. No sonó la flauta y el resultado y mi rendimiento fue fiel espejo de mi estado de forma en aquel momento. Los pocos puntos conseguidos no me hacían subir en el ranking y ahí ya si que vi cerrada la puerta hacia Kona.

Mientras pensaba en como terminar la temporada, estudiando diferentes opciones me llegó el email de Ironman diciéndome que había un nuevo “rolldown” y si quería participar en el Campeonato del Mundo de Ironman del próximo 14 de octubre. La contestación tenía que ser inmediata y enseguida acepté la oferta y formalicé la inscripción, así que finalmente un año mas y por 12ª vez consecutiva estaré en la salida del Ironman de Hawaii.

Ha sido toda una aventura llegar hasta este momento, aventura que continúa hasta dentro de 6 semanas, gracias a los que me apoyáis y seguís. Vamos a ver que nos depara otro Ironman de Hawaii y que aprendemos en este camino. Aloha.