Con el habitual retraso al fin me siento a escribir la historia de mi 11ª participación en Kona. Retraso quizás casi siempre marcado por la necesidad de dejar asentar un poco las sensaciones y los sentimientos, y también porque no decíroslo, por la necesidad de desconectar un poco y permitirme unos momentos de descanso y procrastinación.
Me gustaría empezar esta historia sabiendo que el final iba a ser un poco mejor, pero no es el caso, el inicio y desarrollo central fueron buenos (natación y bici) y el final fue bastante malo, por no decir muy malo (maratón). Aún así tengo la sensación de haber hecho lo mejor posible en cada momento y haber ofrecido mi mejor esfuerzo en cada situación.

Este mejor esfuerzo me llevó a salir más o menos bien colocado de la natación. No era el grupo de cabeza pero si estuve en un segundo grupo que salió a poco del primero. Durante la natación las sensaciones físicas fueron buenas, las mentales no tanto, un poco confuso y desorientado por no saber donde estaba situado hizo que diera un enfoque negativo en algunos momentos y no fue hasta los metros finales donde ya vi algunas caras conocidas y el feedback algo más positivo me hizo ver que la cosa no iba tan mal y que mi rendimiento fue mas que aceptable.

Sobre la bici la prueba tuvo una dinámica muy similar a la del año pasado. En pocos kilómetros contactamos con el grupo de cabeza y a partir de ese momento el mayor problema era respetar escrupulosamente el reglamento, delante mío sacaron varias tarjetas muy estrictas, cosa que pienso es positiva, ya que permite que la carrera sea más limpia pero al mismo tiempo añade un punto de tensión tener que centrarse en no acercarse mas de la cuenta, involuntariamente, al triatleta que te precede que al propio esfuerzo. También hace que realizar un adelantamiento sea una acción de riesgo, si empiezas a adelantar porque ves un hueco mayor de 12 metros delante tuyo es probable que al momento ese hueco se reduzca a la distancia reglamentaria y tengas que pasar a 5 o 6 triatletas con el esfuerzo que eso conlleva, todo con el fin de no recibir una sanción y respetar el reglamento. Pero lo dicho, me alegro que hubiera mano dura y se hicieran respetar las normas, en años anteriores también ha sido así, pero simplemente quizás por que vi varias tarjetas delante mío me dio la sensación de que los jueces estuvieron mas escrupulosos esta vez. Hawaii es uno de los Ironman donde más se controla el drafting, hablo de la categoría PRO, tal y como debería ser en todas las pruebas del mundo y que por desgracia no siempre es así.

Foto: www.trimax-mag.com

Bueno, vuelta a lo deportivo, ciclismo “cauteloso” entonces hasta el cruce de Kawaihae donde nos alcanzan los ciclista más fuertes, Kienle, Jesse Thomas, Boris Stein entre otros. El ritmo se acelera y empieza la selección. Aquí creo que cometo un primer error que pagaría más tarde, se abre un hueco y “salto” en un adelantamiento que me lleva a pasar un buen rato en la zona roja del potenciómetro. Logro no perder contacto con los más fuertes pero ya llevo un rato con el gancho hasta que por fin recupero y ruedo algo más cómodo manteniendo el contacto visual con los favoritos.

Video grabado por ttbikefit.com llegando a Kona (km 175 aprox.). Para ver el vídeo completo de los top12 masculinos pincha aquí.

El viento este año no es especialmente fuerte pero si incómodo y tengo la sensación de rodar casi todo el día con un viento frontal-lateral. Frontal es, aunque no de mucha intensidad en el tramo final que endurece mentalmente los últimos kilómetros. En la subida a Scenic Point tengo un momento de debilidad, quizás pagando el esfuerzo en la subida a Hawi y como consecuencia me quedo solo rodando en octava posición hasta llegar a Kona. He perdido unos minutos pero la situación es buena, similar a la del año pasado, con opciones de afianzar el top10 si soy capaz de hacer una maratón decente.

Datos: 251Wmedios/271Wnormalizados. 141ppm. Cad media 87.
Actividad en Strava. Al menos me llevé un KOM 😉

Y decentemente empiezo a correr, con la sensación de ir lento pero con los primeros parciales por debajo de 4 minutos el mil. No parece que haga mucho calor, no al menos como el año pasado, calor está claro que aquí hay siempre, pero digamos que la sensación es llevadera en los momentos iniciales. Desgraciadamente no duran mucho estas sensaciones y tras los primeros avituallamientos y el primer gel empiezo a sentir los síntomas que desgraciadamente ya me resultan familiares, la tripa se me hincha, me entra muchísima sed y nada que beba o ingiera en los avituallamientos mejora la situación, mas bien al contrario, todo empeora.

Foto: www.trimax-mag.com

Lo bueno es que de alguna manera ya me he acostumbrado a manejar estos momentos, en otra ocasión a lo mejor hubiese tirado la toalla y al paso por Kona en el kilómetro 15 hubiese abandonado, pero esta vez seguí en carrera, corriendo, andando en los avituallamientos y en los tramos donde peor me encontraba, viendo como primero perdía el top 10, a continuación el top 20 y finalmente ya perdiendo la cuenta de mi puesto en carrera. Lo único que quería era acabar, aprovechar algún momento de mejoría para avanzar lo máximo posible y apechugar como fuera posible en los momentos de bajón.

Foto: www.trimax-mag.com

Cruzar la meta (puesto 27, 8h42’25”) fue una satisfacción y un alivio, al poco el sentimiento de frustración se apoderó de mi, muchas ganas de llorar, ya cayó alguna lagrima mientras corría y me acordaba de los míos, pero pronto dejé esos malos sentimientos de lado, los cambié por el optimismo y por saber que los problemas que sufro en la maratón tienen que tener una solución y la voy a encontrar.

Estoy contento y satisfecho de estar en mi 11º Hawaii, de cruzar la meta por 8ª vez y de seguir tras todos estos años aquí, entiendo que soy competitivo y puedo hacerlo aún mejor.
Aloha Hawaii creo que nos volveremos a ver.